domingo, 2 de julio de 2017

Clubes de Rol, lecciones vitales que enseñaron

Los clubes de rol que aparecieron a lo largo de toda España a finales de los años 80 y durante buena parte de los 90 del S. XX fueron un fenómeno sobre el que muchos jugadores más jóvenes se hacen preguntas en la actualidad. Yo voy a referirme a ellos muy en general, poniendo como ejemplo al club al que pertenecí, destacando una serie de lecciones aprendidas al convivir con la gente que allí coincidimos y que luego he podido extrapolar a TODAS las organizaciones sociales con las que he tenido que ver después en mi vida (deportivas, culturales, políticas, sindicales y un muy largo etc.), y ofrecer a los aficionados que no conocieron aquella época una imagen (sin duda muy sesgada) de lo que fue la vida de parte de la afición rolera en aquellos días. Yo aquí voy a ir desarrollando el hilo en torno a lo que fue el Club Covenant de Gijón, (que existió de finales de 1991 a primeros de 1995) y a su antecesor directo, que fue La Compañía Libre.

España siempre había tenido mucha tradición asociacionista (clubes deportivos, peñas, cofradías), pero en esa época de finales de los 80 se daba el caso además de que en casi tosas las ciudades del país había mucha chavalería, toda una generación de gente joven, que a diferencia de lo que pasaba en años anteriores, por primera vez tenían algo de dinero propio para gastar. Pocos años antes, editoriales nuevas como Timun Mas, o más antiguas como Altea, habían empezado a lanzar librojuegos (que en su momento fueron un gran éxito), y poco después llegó Dalmau lanzando el D&D.


En esa época el género fantástico y de ciencia ficción estaba muy de moda en España, aparecían los primeros ordenadores personales (de cassette, que ya entonces prometían lo que solo hace poco han empezado mínimamente a cumplir), se lanzaban colecciones de literatura de fantasía y ciencia ficción (Tolkien, Dragonlance, Terramar, Ciencia Ficción de Orvis), cómics, (La Espada Salvaje, 1984, CIMOC), cine (Conan el Barbaro, Heavy Metal, Cristal Oscuro, Dune, Krull), TV (V, El Gran Héroe Americano, Robin Hood, Los 7 de Blake, Choky) y muchísimo más material que no menciono. Aquí conviene recordar que en aquella época, en general, veníamos del cero absoluto: no había material previo ni tampoco referentes, y aunque esto del rol parece que ni aun años después en sus mejores momentos dejó de ser algo para minorías, tampoco hay duda de que el momento en que la oferta comercial de este tipo de juegos apareció en el mercado (de forma muy tímida al principio), fue el perfecto para dar lugar a que se formara una base de afición solida que llevaba ya un tiempo buscando una oportunidad de explorar esos mundos que hasta entonces solo habíamos podido imaginar.

También era una época ideal para que aparecieran clubes de rol en España por la evolución que se dio en sus ciudades. En aquella época en casi cualquier ciudad había viviendas construidas a principios del S.XX y que con frecuencia se encontraban en zonas más o menos céntricas y en estados de conservación muy precarios que empezaban a quedarse vacías por el envejecimiento de la población. Los propietarios de estas viviendas todavía intentaban sacar algún rendimiento. Esa situación hizo posible en muchos casos el que un grupo de chavales adolescentes que apenas eran mayores de edad pudieran alquilarlos para un propósito tan inusual como el de servir de sede para un club de rol. Personalmente puedo decir que yo vi clubes alojarse en pisos viejos, una antigua frutería, un viejo taller de pintura, un bajo sin acondicionar y hasta en un antiguo puticlub (eso fue en Oviedo). Lo de disponer de un espacio para jugar en la parte de atrás de una tienda de juegos, por ejemplo, fue algo que vi solo a posteriori (y a mí siempre se me hizo un poco raro).


Siempre hay gente imprescindible.

Formar un grupo de gente y hacerlo funcionar no suele ser un mérito de todos aquellos quienes lo conforman a partes iguales. Siempre hay un núcleo muy pequeño que lo pone en marcha y son los que tiran del carro, tienen una idea clara y convicción para iniciar algo desde cero.

Inicialmente en Gijón se formó “La Compañía Libre”. Hacia primavera de 1987 se organizaron unas jornadas de juegos de mesa (temáticos y wargame) en un centro municipal cuyo plato fuerte era el Civilization (las jornadas ocuparon un fin de semana). El asunto despertó incluso la curiosidad de la prensa local, que publicó un artículo sobre el evento. La gente que acudió y se conoció en ellas (un grupo de wargamers que con el tiempo fueron gravitando hacia el rol) empezó a reunirse y a ampliar sus filas incorporando a conocidos. Uno de ellos, que era de familia acomodada, disponía de un piso vacío donde empezaron a quedar para organizar partidas. Así, en un goteo continuo, nuevos socios fueron incorporándose a lo largo del año siguiente a este primer club, que llegó a contar con casi 30 miembros. Aquella fue la primera sede que tuvo La Compañía Libre de Gijón. Pero aquella afluencia de gente nueva pronto empezó a generar problemas de convivencia, que llevaron a que la persona que inicialmente les había abierto las puertas de aquel lugar empezara a buscar activamente una forma "diplomática" de mandar a toda aquella gente a paseo y echarlos como fuera.

La cosa continuó así por un tiempo, hasta que por varias razones muy banales que no vale la pena comentar (como reventar el candado de una habitación particular para tomar prestados unos dados) un año después de empezar a funcionar, La Compañía Libre cerró sus puertas. Pasó casi otro año más sin que hubiera un club donde reunirse y lo normal era quedar para hacer partida en casa de quien fuera posible, hasta que La Compañía pudo reabrir sus puertas (con algunas bajas y también nuevas incorporaciones, siendo yo una de ellas) en una antigua frutería de barrio, un local demasiado pequeño y alejado, pero que era lo que podíamos pagarnos (25.000 pesetas de renta tenía). En aquella etapa La Compañía contaba con unos 35 socios que apoquinábamos 1000 ptas. por cabeza para mantener el local (y para nosotros, entonces, aquello sí era dinero).

Una jornada rolera en "La Compañía Libre" (imagen sacada de la revista Líder nº 21, pág. 14)

Saber compartir es importante.

Aquel local era pequeño e insuficiente para todos quienes nos reuníamos, sobre todo los fines de semana. La falta de espacio y la necesidad que tenían los wargamers de disponer de una mesa permanente (que ocupaban durante días con una misma partida del Russian Front o el NATO...), el que algunos fumaran como chimeneas y la increíble cantidad de basura que generábamos (latas y envases de aperitivos sobre todo) generó con los meses nuevos problemas que fueron haciendo el club cada vez menos viable (y mira que nuestra tolerancia a la mierda era asombrosamente alta). Más de una vez hubo tensiones y disputas por ocupar una mesa para jugar que no se resolvieron del modo más justo y razonable, disputas donde los jugadores de wargame peleaban con una seria desventaja, pues no eran capaces de dejar una partida montada con la seguridad de que nadie fuera a desmontarles el chiringuito cuando ellos no estuvieran si se necesitaba la mesa. 

Recuerdo las risas que me entraron al llegar un día al club por la mañana y ver una compañía de latas de Coca Cola organizadas sobre una mesa en formación de revista (infantería de 140 efectivos con oficiales y suboficiales inclusive), pero hoy día pensaría al momento en el lado negativo que debió representar para algunos socios aquella gracia. El final llegó unos meses después, en la primavera de 1990, cuando la gente que gestionaba el cobro de las cuotas se hartó de no tener un relevo en su tarea. Además, un goteo de bajas continuo (la mayoría wargamers) obligó a subir las cuotas para los que deseábamos seguir aguantando, así hasta un límite que ya no era razonable. Así fue como La Compañía Libre cerró sus puertas por segunda vez, esta vez de forma definitiva.

Se volvió a la época de quedar en casa de alguien para jugar, situación que no satisfacía a nadie y en la que pasaríamos como un año, hasta que un día dos personas (Javi y Raúl), tras un encuentro y unas pocas cervezas, decidieron reflotar el club, intentando hacer un punto y aparte sobre los aspectos más negativos que se dieron en La Compañía Libre. Empezaron a recoger nombres y teléfonos, hablaron con la gente sobre la idea, y de ahí, junto a unos pocos más, ya empezaron a buscar pisos y locales para alquilar. Finalmente, los más adultos y “presentables” dieron la cara ante el propietario y firmaron el contrato, haciéndose responsables (los pobres no sabían dónde se metían).

La búsqueda fue una lata: se trataba de localizar algo lo bastante grande para servirnos, que no estuviera en las afueras (casi nadie teníamos coche), y lo imperativo, que pudiéramos pagar. Finalmente localizamos un local de ensueño en el centro de la ciudad (a 150 m. del ayuntamiento) y barato. Una antigua casa enorme que en sus últimos tiempos había sido una pensión de siete habitaciones, alacena, cocina y baño (casi 300 m2) por 35.000 ptas. al mes. El propietario la alquiló siendo todo sonrisas y nos dio muchísimas facilidades (un tiempo después, descubriríamos por qué).

Así fue como a finales de 1991 el Club Covenant (a algunos nos molaba MUCHO el Ars Magica y el nombre caló) abrió sus puertas contando la friolera de 42 miembros (tanto gente que ya se conocía de La Compañía Libre como muchas nuevas incorporaciones), inaugurando una época dorada para la afición rolera en la ciudad.


Los grupos amplios siempre acaban siendo divergentes.

Covenant (viéndolo en retrospectiva y comparando notas con gente con la que he hablado de otras regiones), a pesar de haber pasado con discreción por el panorama rolero nacional, fue un club muy populoso. Estuvo operativo desde finales de 1991 hasta enero de 1995. En su momento álgido contó con 56 socios de pago (en el verano del 92), organizó jornadas, se publicó un fanzine, sirvió como local de ensayo inicial para algún que otro grupo de música y en sus salones se celebraron fiestas que atraían a gente de otros ámbitos (que al entrar en el club flipaban preguntándose de dónde habíamos salido nosotros).

Fiesta improvisada de navidad en 1991 con el Club Covenant recién inaugurado.

Si recordáis el margen de edad en que nos movíamos (diecimuchos y ventipocos) y tenéis en cuenta que por entonces en el 91 la vida en general iba más..... "despacio" para todo el mundo (ser joven a principios de los 90 en una ciudad pequeña no tenía nada que ver con ser joven hoy día en cualquier destino turístico de medio pelo), aquella libertad que nos daba el espacio del que disponíamos empezó a causar el efecto en una buena parte de los socios del club de desarrollar nuevos y más diversos intereses del todo comprensibles por la edad, pero que en un momento dado acabaron generando problemas de convivencia entre los socios.

Todos nos dedicábamos a estudiar (o algo parecido), casi todos vivíamos aún en casa de nuestros padres y teníamos pocas preocupaciones materiales, pero en aquel club disponíamos de un lugar propio donde poder sentirnos como en casa en un ambiente nuevo y muy estimulante.

El lugar era un hervidero de ideas, conocías a mucha gente que, como tú, compartía aficiones y gustos literarios o cinematográficos, algunos con más experiencia eran capaces de descubrirte nuevos autores, cómics o películas de las que nunca habías oído hablar, había gente que aparecía con juegos nuevos (generalmente fotocopias), podías pasarte horas hablando de frikadas varias y, sobre todo, se jugaba... un montón y a todas horas (mañana, tarde y noche). Era perfectamente posible llegar un martes de invierno por la mañana (si te fumabas una clase) y encontrarte una partida de lo que fuera a la que, a veces (según la situación), podías incorporarte. Los fines de semana la gente a veces "madrugaba" un poco para hacer alguna partida-maratón que se prolongaba hasta la noche. Podía ocurrir que llegaras un día, cualquier día, a las tantas de la madrugada y encontrarte gente haciendo personajes, o hablando o jugando una partida de lo que fuera. En el club siempre había gente y siempre había opción a hacer algo con quien te encontraras. Pero claro está, esa convivencia también generaba roces.

  I Jornadas abiertas de juegos del Club Covenant en Abril de 1992.
                                             

Por ejemplo el del tabaco. Hay que recordar que en aquella época el permitir fumar en un local público era la norma (justo al revés de como es hoy), y aunque creo que más de la mitad del club no fumábamos, los que sí eran fumadores parecían auténticas locomotoras. El olor a tabaco que apestaba todo fue uno de los primeros problemas con los que se tuvo que lidiar, aunque ahí casi todo el mundo fue muy tolerante. Pronto, al del tabaco se unió el aroma del hachís, que despertó en algún socio recelos mayores, pero por más que se llegara a consumir aquello tampoco llegó a ser un problema serio para nadie.

Todo el mundo tenía su llave para entrar y salir cuando quisiera, por ello no era tampoco raro el que ocasionalmente alguno se llevara a la novia de turno al club a alguna hora muy tardía (cuando no se esperaba que hubiera nadie) para enseñarle el club... (me consta que fue algo que se dio unas cuantas veces). Nadie hacía demasiadas preguntas tampoco cuando se hacía patente que algún socio llevaba varios días durmiendo en algún sofá del club a causa de algún problema en casa con la familia, que al tiempo acababa resolviéndose (o eso parecía).

Las borracheras más o menos frecuentes de quien fuera también pasaban bastante desapercibidas y ni siquiera llegaban a ser tema de conversación. Pero la cosa ya fue diferente cuando a propósito de alguna fiesta que se celebrara (o no) alguno empezó a probar cosas más fuertes y alguna gente empezó a molestarse seriamente.

Al cabo del tiempo fue quedando claro el que aunque a todos nos unía una misma afición, los intereses de una parte de los socios habían ido cambiando y que se empezaban a perfilar grupos dentro del club que cada vez íbamos teniendo ideas más divergentes sobre cómo y para qué utilizar aquel espacio común que pagábamos entre todos. Con el tiempo aquello desembocó en un choque de egos (no generalizado), que en parte pesó como una de las razones de la disolución del club tiempo después.


El que no halla acomodo en un sitio, lo busca en otra parte.

Aunque parte de los wargamers aguantó en el club porque también eran roleros, con el tiempo la mayor parte de ellos se largaron y acabaron buscando un lugar propio donde estar más a sus anchas. El problema de las mesas que se podían ocupar durante semanas con alguna partida persistía, sobre todo si algún gracioso se dedicaba por la noche a "recolocar" las divisiones panzer de Guderian en Valencia cuando debieran estar por Odessa, o chorradas por el estilo; se les jodía la partida y a eso no había derecho. Además había un desfase de edad con la mayoría de ellos de 3 o 4 años en general, (ellos eran algo mayores), una diferencia pequeña pero que a esas edades se hacía notar bastante. Y así fue como tras varias recolocaciones acabaron encontrando acomodo en una habitación de realquilados, acogidos por el centro de pensionistas de la Legión Española que había en Gijón. El local era pequeño pero estaba muy cuco; también estaba cerca del Club y, sobre todo, tenían el espacio y la tranquilidad necesaria para jugar partidas a juegos, "pétreos" diría yo, como el Europa Universalis, donde por lo que vi, en una tarde echándole horas igual llegaban a jugar 2 o 3 turnos. Aquel refugio nuclear que se montaron les permitió sobrevivir al propio Club Covenant, aunque tiempo después aquel local también tuvo que cerrar sus puertas. Recuerdo a uno de ellos, Emilio, comentar cuando cerraron: "Tenía que pasar, estos cabrones ya no cubrían bajas".

Y por ahí siguen: heroicos beneméritos e invictos frente al tiempo.

El vicio en sí

Como quiera que puede ser de utilidad informativa el saber a qué jugábamos, comentaré que aunque "algo" de rol sí que se compraba en castellano, en un 80% de los casos todo lo que manejábamos para jugar y hacer partidas solía ser material en inglés y con frecuencia fotocopiado. La cosa es que la trayectoria con la que nos habíamos iniciado nos llevó a eso, porque en un principio no había material original y cuando luego apareció, o bien ya lo teníamos o nos parecía absurdo el gastarte la pasta en ello. Además, la calidad de las ediciones de aquella no iba muy allá y si alguien manejaba un manual de reglas con frecuencia en poco tiempo se soltaban páginas y acababa destrozado. Fotocopiar se hizo la opción más lógica. Además en Covenant (y antes en La Compañía Libre), siempre nos habíamos relacionado mucho con gente de otros clubes (y sobre todo con nuestro club hermano de Oviedo "Machina Belli", del que parte de sus miembros eran socios también de Covenant), y de ahí se presentaba siempre la posibilidad de "intercambiar prisioneros" y hacerte con juegos nuevos. En Covenant le dábamos a: D&D, AD&D, Rolemaster (hasta el Companion VII), Spacemaster (hasta el Companion II), Cyberspace, Rolemaster-MERP, Rune Quest, La llamada de Cthulhu, Cyberpunk (2013, 2020 y 2027), Ars Magica, Marvel Heroes, DC Heroes, Warhammer FRP, Stormbringer, Amber DRPG (sí, el juego sin dados), Vampire (y tooda la familia del mundo-de-tinieblas-donde-no-sé-cómo-sobrevive-la-gente-normal), Skyrealms of Jorune, Bushido, Earthdawn, Robotech (y parte de la familia de juegos de Palladium), TORG, Mutantes en la Sombra, Powers & Perils y alguno más que fijo que se me olvida. Hay más juegos a los que les dimos, pero de aquella aún no se habían publicado en esta época (como el Feng Shui por ejemplo), así que no los incluyo en la lista. Tampoco incluiré los que fueron una curiosidad pasajera (como Judge Dredd de GW, Time Lords, donde lo divertido era hacer el personaje, o el Paranoia), o los que no nos llamaron demasiado por la razón que fuera o pretendían ocupar un espacio redundante que ya ocupaba otro juego de temática y ambientación similar. Por ejemplo, el Mekton Z nos llegó cuando ya llevábamos MUCHO dándole al Robotech y nos daba pereza cambiar.

Insisto en que casi todo lo que manejábamos era o manuales originales en inglés o fotocopias de ellos. Aunque las tiendas de Gijón apenas si estaban provistas de material nuevo en inglés, siempre que alguien hacía una escapada a Madrid o Barna se pasaba o por Arte 9 o por Gigamesh y regresaba con varias capturas interesantes. No esperábamos a que saliera nada en castellano, jamás, lo queríamos tener todo ya mismo. Debo decir que en mi caso y en el de mucha gente que estuvo por el club la afición rolera nos hizo desarrollar nuestros conocimientos de la lengua inglesa muchísimo más que décadas de esfuerzos del Ministerio de Educación y Ciencia (hasta hoy).

Al Rolemaster y su familia le dimos un montón, la verdad.
                                                     

Como curiosidad (no creo que haga daño contarlo hoy día), sí comentaré que en 1988 en el Club ya teníamos el Rune Quest de Luxe traducido al castellano. Era un mazacote de fotocopias sacadas de un cuaderno escolar de anillas y hoja cuadriculada (tamaño DIN A4), donde el traductor al castellano del juego había realizado la traducción manuscrita con un boli (lo que es normal, porque en aquella época no había ordenadores personales con un Word ni nada parecido al alcance de un usuario común). No sé cuántas copias más pudieron salir de aquel cuaderno, pero creo que la nuestra fue una 3ª generación. La edición posterior que publicó JOC hizo bien poco porque dejáramos de utilizarlas, ya que el texto de las fotocopias seguía la estructura de la caja original de RQ y ahí estaba todo mucho mejor organizado: las reglas se consultaban con mucha más facilidad. Si algo se nos escapaba por alguno de los medios comentados, siempre podías probar suerte en una tienda de cómics donde tuvieran el Advance Comics o el Previews y pedirlo (a ver si llegaba). En fin, que por H o por B las editoriales españolas con nosotros no hacían demasiado negocio, no señor. Lo que sí podía suceder era el que en algún momento un juego determinado te llamara la atención y te lo comprases por lo bonito que era, para ojearlo de cuando en cuando (como quien se compra un libro de arte e ilustraciones); un claro ejemplo de esto que digo fue el Vampire, al que recuerdo como un juego en el que las elevadas ventas del manual de juego y la cantidad de gente que luego veíamos jugar a él a mí no me cuadraban... Pero sí es verdad que aunque había quien cagase para el juego, las ilustraciones que traía le molaban a todo el mundo.

En cuanto a juegos de mesa (sin sectarismos), le dábamos a buena parte del catálogo de Avalon Hill y de otras casas de juegos. Mencionaré: Civilization, Battletech (tanto el normal como el wargame estratégico, que era un mapa de la Esfera Interior con planetas y las fichas eran regimientos o personajes-líder), Britannia, King Maker, Richtoffen´s war, Kremlin, Diplomacy, Junta, Squad Leader, Russian front, Cry Havoc, Empires in Arms, Flat Top, Football strategy, Machiavelli, Third reich, Vietnam, Shogun, NATO, Republic of Rome, Trirreme, Siegue of Jerusalem y Pax Britannica. A todo esto se le dio, pero la lista real puede ser mucho más larga porque el tablero a mí no me seducía tanto.

De publicaciones seguíamos con gran interés los fanzines nacionales que caían en nuestras manos (cualquier fanzine), revistas extranjeras en inglés (las que pudiéramos agarrar), varios cumplíamos con JOC estando abonados a Líder y también seguíamos Troll (hasta que desapareció) y Dragón (pero sin mucho interés nuestro por la edición española).

Las partidas a Las siete y media y otros juegos como La peseta (uno de esos de beber) y demás creo que podemos dejarlos de lado, como vistos.

Partida nocturna y ambientada de "La Llamada de Cthulhu", probablemente en verano de 1992.
                    
Debes respetar a los vecinos

Huelga decir que al estar en una zona céntrica, en una casa de pisos (salvo en la época de aquella frutería enana), en el club teníamos vecinos, y lidiar con ellos podía ser algo complicado. Cabe decir que ya de aquella época estoy totalmente convencido de que los dueños de los pisos que nos los alquilaron siempre nos vieron como un método de hacer presión sobre vecinos de renta antigua de los que querían deshacerse. En nuestra relación con los vecinos los principios siempre fueron difíciles y tensos, y aunque en algún caso la relación con ellos mejoró enormemente al paso de los meses y de ver que no éramos una panda de salvajes desaprensivos (con nuestras cosas, en el club casi todos éramos gente bastante bien educada), en algún caso la amenaza de recibir denuncias era una constante si un grupillo alternaba por allí hasta la madrugada y hacían ruido mas allá de lo razonable o se ponía música muy alta. Pero en general nunca jamás tuvimos problemas serios con nadie.

Recuerdo una noche (por ejemplo) en que llegué al club y estaba todo apagado y además no se veía NADA porque las contraventanas estaban cerradas, pero a la vez oías ruido de gente y cachondeo. Empecé a preguntar que coj...pasaba cuando me empezaron a caer hostias que me daban con algo blando de todas partes, entre la oscuridad. Se encendió la luz y me encontré con gente del club descojonada. Al parecer alguien se había traído centenares de tubos de cartón de la basura de una imprenta y luego alguien más había empezado a debatir si el "Combate a ciegas" merecía o no ser una habilidad del D&D. Una cosa llevó a la otra y al llegar yo estaban en plena batalla a oscuras (unos hacían de Drow y los otros de PJ), arreándose con toda la mala hostia del mundo y yo había sido alguien a quien hostiar que pasaba por allí... Me uní de inmediato a la refriega y no sé cuánto tiempo debimos estar arreándonos a oscuras, peleando y voceando, corriendo y haciendo el gilipollas a oscuras del todo, pasándolo genial, hasta que de repente se oyó en la puerta un fuerte mamporreo y una voz desconocida que gritaba pidiendo: "ABRAN, ABRAN". Se quedó todo el mundo parado, la llamada a la puerta siguió y me liaron para que fuera yo quien abriese. Abrí la puerta y aún recuerdo perfectamente la estampa del vecino de arriba, despeinado, en pijama y zapatillas, en el descansillo de la escalera gritándome: ¡YA ESTÁ BIEN CREO YO! Lógicamente paramos y la cosa quedó en nada. Nos pusimos a hablar más en silencio sobre lo que acababa de pasar y al encender la luz y juntarnos todos, medio en risas, nos dimos cuenta de que faltaba alguien. "¿Donde está X?", pregunté yo, a lo que respondió alguien: "Se acojonó tanto con las voces que pegó el vecino que se piró. Saltó por la ventana". Estuvimos descojonándonos de aquello casi una hora más después. Pero eso sí, siempre tuvimos cuidado de no volver a poner a prueba la paciencia del vecino de arriba de aquella manera; que sí..., se ganaron, él y su mujer, un poco el cielo al aguantarnos aquellos años. Y que conste que al final, cuando nos marchamos, nos despidió muy emocionado y vino alguna vez a llevarnos correo viejo y a ver dónde estábamos ahora. Era buena gente.


Confrontar y debatir ayudan a templar el carácter

Si los X Men tenían su "Sala del peligro", nosotros en aquel club tuvimos nuestra "Sala de los puñales", que era un recibidor grande junto a la puerta de entrada donde había varios tresillos y sillas en cada pared con una TV en un lado (todo reciclado de la basura). En ausencia de partidas que jugar, o algo que hacer, la gente allí socializaba y se vacilaba. El arte de meterle pullas y tocarle los cojones al que tuvieras enfrente llegó a convertirse en una afición tan extendida, y para alguno un arte tan refinado, que no tardó en conocerse a aquel lugar como la "Sala de los puñales", donde literalmente podían volar las puñaladas (verbales) hacia cualquiera que osara ocupar un asiento. A más de uno aquel "deporte" sádico le sirvió para templar el carácter, ser menos sensible y desarrollar su habilidad dialéctica y de debate más allá de lo que en ocasiones hubiera deseado, pero a pesar de que a veces salieron varias personas de allí dando voces, con un cabreo del quince y llamando HDLGP a su apuñalador y a la concurrencia que le podíamos estar riendo las gracias (alguno incluso con el tiempo puntuaba las puñaladas que se daban con un marcador), nadie llegó nunca a las manos y todos aprendimos a temer y respetar aquella sala de la entrada, asumiendo lo que podía suponer sentarse por allí. También la usábamos para ver la tele si no había nada que hacer, sobre todo "Los caballeros del Zodiaco", el telediario o alguna mierda similar (en Asturies no tuvimos TV autonómica hasta el año 2006, conque echar cuentas).

Duelista peligroso y MUY frustrante.
                                                                   

Las chicas aportan una perspectiva diferente

Cualquiera que haya leído todo esto habrá llegado a la conclusión de que éramos un "grupo de tíos", sin mujeres y con todo lo que es inherente a grupos así. Y es cierto en un 99%. Hay que recordar que por entonces si veías a una chica en una tienda de cómics, por ejemplo, solo podía ser la novia de..., o la hermana de..., o alguien buscando un regalo para otra persona; no concebías que pudiera tratarse de alguien que estuviera allí por su propio interés. Ese punto de vista yo creo que no lo empezamos a cambiar hasta que llegó a España el boom del manga. Yo al menos solo fue a partir de entonces cuando empecé a ver a chicas ir a tiendas de cómics a comprar cosas para ellas. 

Este panorama era también extrapolable al club en sí, donde no había ni se esperaba presencia femenina por ningún lado hasta que llegó Ana. Era hermana de uno del Club de Oviedo y jugaba a rol, generalmente juegos de la familia de Mundo de Tinieblas y Jorune. Por ella puedo decir que tuvimos una socia mujer en el club, lo que constituyó una MUY honrosa excepción entre nuestras filas. Por desgracia, el suyo fue un caso aislado y excepcional del que hoy día solo cabe el lamentarse de que no se diera con una mayor frecuencia, o tal vez no supiéramos nosotros cultivar y favorecer que esa posibilidad se desarrollara de algún modo; nos quedamos en ese 1%. Pero fue la época que nos tocó vivir, éramos adolescentes y teniendo todos, creo yo, un lógico interés por conocer mozas, la idea que teníamos no era la de quedar con ellas para echar una partida precisamente (al menos no en un principio).


Partida de Skyrealms of Jorune, probablemente en verano de 1993.


Nunca estamos solos

No quiero dar la impresión con este artículo de que en Gijón solo existiera Covenant en aquella época. Aparte de que había más gente que jugaba en sus casas con sus amigos y tal vez no estaba tan "pifiaos" del tema como nosotros, o no veían necesario el montarse un club para jugar, había más aficionados en la ciudad. Estaban los de "La hermandad del Dracolich", que eran gente de una generación más joven que nosotros, con los que tuvimos muy buen rollo; sé que había también otro club en el barrio de La Calzada de Gijón (cuyo nombre sinceramente no soy capaz de recordar ahora) y no sé si se formó uno de gente aún más joven hacia el 95 o 96 por el barrio de La Arena, pero para entonces nosotros ya nos habíamos "ido a torpor" que diría más de uno. No fuimos los únicos aunque sí creo que fuimos (por un tiempo) el club más grande y tal vez más activo de la ciudad.


El dinero SIEMPRE genera problemas

Nunca anduvimos muy sobrados de pasta y las cuotas que se cobraban se gastaban en lo que se tenían que gastar (renta, materiales, etc.), pero en algún momento del club se llegó a manejar una cantidad apreciable de dinero y eso trajo complicaciones. Los socios pagábamos una cuota mensual de 1.000 ptas., que inicialmente daba para pagar los gastos de alquiler y los recibos de luz y agua. Éramos casi 40 socios y el alquiler estaba sobre las 35.000 ptas., con lo cual, todo en orden. Pero pronto empezó a haber problemas.

El primero fue el de que no todo el mundo pagaba la renta puntualmente y algunos llegamos de vez en cuando a acumular varios atrasos en la mensualidad. Otro fue el de que había socios que a veces no tenían tiempo suficiente para dedicarle al vicio del rol (sobre todo en época de exámenes) y se borraban temporalmente, con lo que su cuota no se cobraba.

Sobre la contabilidad del club hay que decir que los distintos tesoreros que hubo no desempeñaron en todos los casos sus funciones con la seriedad y diligencia que el cargo requería, pues con algunos era perfectamente posible seguir el rastro del dinero y saber dónde se había gastado cada peseta, pero con otros... digamos que no tanto, y hasta ahí quiero llegar...

Una decisión que se tomó en asamblea fue la de dedicar parte del dinero que había en ir a hacer compra grande a un súper cercano de latas, cerveza y comida basura en general (todo mu sano ello), para comprándolas a un precio reducido, venderlas luego dentro del club a un precio algo menos reducido pero que proporcionara un beneficio a nuestras arcas, llegando a ser una buena fuente de ingresos que aseguraba que la renta se pagara y quedara un remanente que poco a poco crecía.

Otra decisión asamblearia que se tomó fue la de que, habida cuenta de que no todo el mundo tenía la misma capacidad económica, se creó un cargo interno que bautizamos como "Mierdaman".


El trabajo SIEMPRE debe pagarse de algún modo

Como ya nos pasaba con anterioridad, ocurría que 40 chavales en un piso grande generaban una considerable cantidad de basura y eran pocos los que arrimaban el hombro a la hora de limpiar. Mierdaman se encargaría de recoger las basuras, vaciar ceniceros, bajar las bolsas a los contenedores, limpiar las vomitonas que pudieran aparecer (algunas podía haber los domingos) y deshacerse de la porquería en general; también de fregar el cuarto de baño y limpiar la nevera. Como recompensa a sus heroicos esfuerzos en la lucha contra la mierda, a Mierdaman se le dispensaría de la obligación de pagar la cuota ese mes y para evitar quemazos el cargo sería rotativo de un mes a otro (casi todos nos vestimos sus mallas algún mes en el tiempo que duró el club). Solo reprocharé de pasada que en algún caso Mierdaman fue del todo incapaz de combatir por sí solo algún caos reptante y Cthulhoideo que alguien conjuró en el retrete y al que no había forma de expulsar por más que se tirase de la cadena, y tuvo que ser reemplazado a mitad de mes por otro con más arrestos, que "tomara el asunto directamente entre sus manos" (45 cm de shoggoth se dejó allí quien yo me sé para asombro pavoroso de todos y honda reflexión de lo que pueden llegar a hacer tus intestinos).


Sin confianza, compartir no vale la pena

Este apartado debiera estar dentro del anterior, relativo al dinero, pero he creído que merece un espacio aparte porque fue uno de los puntos más negativos que se dieron en aquel club y por razones, algunas más y otras menos inocentes, llevaron directa o indirectamente a su final. Y fue el de la pérdida de la confianza en quien creías un amigo.

Como podréis suponer, en el club la gente que estaba allí llegamos a conocernos muy bien durante aquella época de nuestra vida y, en general, éramos todos como un clan, pero compuesto de varias familias. No todo el mundo tenía buena química con todo el mundo, había distintos grados de afinidad y luego, además, también hubo distintos intereses en cómo gestionar y usar aquel espacio.

Por un lado ocurrió que hubo mamoneos con el dinero y en ocasiones hasta robos a la caja común del club (varias veces de hecho). Si antes he mencionado que con algún tesorero hubo problemas para seguir el rastro al dinero, no faltó quien manifestó a su gente más cercana, en un tono muy poco ambiguo, que albergaba pocas dudas sobre dónde podía haber acabado tal o cual cantidad de dinero.

Luego llegaron aquellos robos a la caja común del club (reventando una puerta cerrada, un candado y la misma caja), donde sufrimos varios "palos", que a veces fueron de unas 20.000 ptas. (nunca se supo con total exactitud la cantidad que se sustrajo a la caja común del Club, pero pudo ser de más de 80.000 ptas. sumándolo todo). La confianza entre los socios lógicamente se resintió y no faltaron sospechosos a los que, por supuesto, no era posible acusar sin pruebas. Finalmente, tras varias asambleas, diversas investigaciones y un curioso ardid puesto en marcha para demostrar la posible culpabilidad de alguien que sí dio resultado (un plan mío que inexplicablemente salió bien), fue posible el destapar a uno de los culpables de aquellos robos, que fue expulsado del Club y en general condenado por todos al ostracismo más absoluto. Pero como reflexión, he de decir que creo firmemente que aquella persona, aun siendo culpable de algún robo, no creo que fuera responsable de todos los robos que hubo y, en consecuencia, no dejó de ser para varios chorizos más que siguieron en el Club un chivo expiatorio que les permitió salir limpios de aquello. Aún con todo, a esto se sobrevivió.

Las palabras vuelan, lo escrito permanece

La primera debacle seria nos llegó por vía judicial, con una reclamación de daños y perjuicios. La primera casa en la que estuvimos como Covenant era grande y muy vieja. El dueño nos había dado muchas facilidades para instalarnos y el único comentario que le hizo la gente que firmó de nuestra parte el contrato de alquiler fue el de que las cañerías estaban algo viejas y no iban bien, salía el agua con aire. Él respondió que lo sabía y que haría algo por remediarlo y así dejo la cosa. Todo fue verbal y no dejamos constancia de ello por escrito.... y eso casi nos arruina. 

Fuimos muy inocentes, porque meses después las cañerías reventaron y aunque en el Club no nos enteramos, debajo había un almacén con productos de confitería que se vio inundado y cuyas mercancías se estropearon. El confitero reclamó al seguro compensación por sus daños y la aseguradora pagó, miró a su alrededor y nos vio a nosotros en la inopia, idiotas perdidos, sin tener ni un triste seguro de daño a terceros suscrito. Y claro, nos demandó para sacarnos el dinero como responsables de esos daños. El HDLGP del dueño del piso mintió negando que le hubiéramos comentado nada sobre el estado de las cañerías (nada constaba por escrito), y ahí nos vimos siendo objeto de una reclamación de más de 1.300.000 pesetas por daños y perjuicios (una verdadera fortuna para cualquiera de nosotros), que nos reclamaba una conocida empresa aseguradora. En pelotas como estábamos, hicimos lo único que se nos ocurrió para no pagar, que fue el ir a juicio. 

El proceso tardó en llegar a una sentencia algo más de dos años (volveremos a ello en la parte final). Alguno se vengó al sacar al casero de PNJ malvado en sus partidas y sufriendo siempre a manos de nuestros PJ una merecida muerte atroz. 


Cuando queremos cosas diferentes, la división es una simple cuestión de tiempo

La tercera debacle seria y que sí rompió del todo el club fue la de darse esa división entre tres partes entre los socios de la que hablaba antes. El contrato de alquiler de la casa cerca del ayuntamiento terminó, y ni siquiera nos planteamos el tratar de renovarlo con el pérfido Casero del caos. Nos pusimos a buscar en diciembre del 93 y pronto localizamos otro piso también antiguo y algo menos céntrico al que nos trasladamos en enero del 94. El piso, aunque era suficiente para nuestras necesidades, ciertamente estaba en unas condiciones peores que la casa anterior. 

El juicio estaba en marcha, había gente quemada por cómo se hacían las cosas o por cómo no se hacían y entre la gente también aparecían nuevas inquietudes e intereses. Unos se habían aficionado más a la música y a la vida nocturna y querían usar el club como un centro social y casi de local de ensayo; otros querían que siguiera siendo un club de juegos y ya habían empezado a trazar un plan para arrastrar a la gente que pudieran llevarse a un local nuevo que estaría en un altillo de una tienda-franquicia de cómics que uno de los socios tenía pensado abrir en la ciudad próximamente y había ofrecido aquella posibilidad (aunque creo que sin demasiadas pretensiones en ello por su parte); y había un tercer sector que no estaba especialmente alineado ni comprometido con ninguno de los grupos anteriores que pasaba un poco de todo.

Fiesta de Carnaval en febrero de 1994, ya en el piso viejo a donde nos mudamos.


En aquel momento Magic estaba arrasando (había tardes que no hacías otra cosa que darle al Magic), las consolas empezaban a petarlo (Sega y Nintendo) y la calidad del material que publicaban las editoriales de Rol había dado un bajón (al menos es lo que nos pareció a casi todos), y en el club tampoco se hacía ya la vida habitual ni había el ambiente que se recordaba de años anteriores. Pero sobre todo, aquella primavera del año 94 fue también cuando ocurrió el famoso "Crimen del Rol".

Todo el que lo vivió siendo un aficionado al rol por aquellos días recordará la locura que fue aquello, tanto por el crimen en sí como por el trato y la fabricación sensacionalista que de aquel crimen hizo la prensa. Hubo alguna gente que, a raíz de aquello, sufrió presiones familiares y se fue del club (muy pocos pero alguno hubo), y en el ámbito social externo algunos vivieron una cierta... estigmatización por un tiempo. En el local del Club alguien llegó a hacernos una pintada en la puerta, pero muy "críptica" como pintada, lo que motivó que casi nadie la entendiera y el asunto quedara en una simple anécdota.

También a muchos nos quedó claro, al paso de los meses, que habría problemas serios para poder firmar en enero del 95 un nuevo contrato de alquiler siendo la clase de club que éramos, para tener un sitio a donde trasladarnos con la macro-campaña de desprestigio que estaba realizando la prensa contra nosotros. El ambiente en general estaba muy mustio..., bastante deteriorado.


 Página central del diario local de Gijón "El Comercio", la fecha exacta no la recuerdo pero si el "crimen del rol" se dio en la madrugada del 30 de Abril, la entrevista la hicimos como una semana después, probablemente sea del 10 de Mayo de 1994.


Yo a finales de aquel año empezaba a pringar mis nueve meses haciendo la P. Mili en Madrid, por lo que empecé a estar muy distanciado de todo y de todos. Así fue como se llegó a una ruptura desagradable pero inevitable en una última asamblea, en enero de 1995, donde antes de conocerse la sentencia (que saldría un par de meses después), se votó si seguir con el club como hasta entonces o irnos de acogida al local nuevo que se abriría en la tienda de cómics. En la votación ganó la primera opción, pero una parte considerable de los que habían apoyado la segunda se marcharon dejando claro que no asumirían como propia la decisión alcanzada y que allí ya no aguantaban más... 

Yo, con dudas, me acabé uniendo a estos. Sin una parte importante del total de sus socios y en aquella situación, era más que difícil que el club pudiera continuar su actividad. Pero sucedió que a los dos meses salió la sentencia del juicio por lo de las cañerías, que nos condenaba al pago de daños así como de los costes judiciales una cantidad de más de 1.500.000 ptas., lo que cerró todas las opciones de continuar e hizo absurdo el seguir discutiendo entre nosotros sobre el tema. Hubo un recurso judicial que atrasó el desenlace de esta situación casi un año más, pero al final llegó el momento de pagar.


Un balance positivo de aquella experiencia

El final de Covenant, pudiendo haber sido muy lamentable, tuvo un saldo final bastante positivo, todo hay que decirlo. Las dos personas que habían firmado aquel contrato inicial en el piso cuyas cañerías reventaron, aunque trataban de disimularlo, estaban aterrados porque aunque habían firmado en representación de todo el Club, legalmente eso no se sostenía ni había constancia por escrito de nada y en principio se enfrentaban en solitario al pago de una suma enorme para sus bolsillos. Uno de ellos estaba convencido de que les íbamos a dejar en la estacada y de que no iban a recaudar nada de nosotros.

Me siento orgulloso de poder decir que en un porcentaje ampliamente mayoritario de los casos (entre el 75 y el 80% de los socios), NO fue así. Hubo gente que se escaqueó y no aportó un duro (es cierto) y hubo gente que careciendo de medios aportó solo lo que pudo o creyó justo (algunos se habían desvinculado del club antes incluso de que aquel incidente del agua sucediera), pero mayoritariamente la gente SÍ respondió y apoquinó una cantidad, que entre el núcleo de socios que más contribuyo, fue de 48.000 ptas. por cabeza. Se reunió una cantidad final de algo más de 1.250.000 ptas. entre los socios. Aquello permitió salvar la situación y, aunque no a completa satisfacción de todos, sí fue posible el dar carpetazo final a aquel asunto y con él al Club Covenant, que se dispersó en el viento a primeros de 1995.

Me dejo muchas cosas en el tintero, muchos momento vividos, la mayoría buenos y algunos puede que no tanto. No he hablado de algún viaje que se hizo, las cenas en grupo, las muchas batallitas roleras que cualquiera puede contar, borracheras en pandilla por la ciudad, los partidos de rugby en la playa y un largo etc. porque ya me parecen cosas más comunes, vivencias normales de las que cualquiera puede hablar por su propia experiencia.

Si hubiera que definirnos de algún modo, diría que fuimos un grupo de chavales (muy frikis), con intereses comunes que llegamos a tenernos mucha amistad y confianza entre nosotros en aquella época, pero que después de compartir durante bastante tiempo un espacio y barrer bajo la alfombra nuestras diferencias sin intentar resolverlas cuando alguno chocaba con otro, nos vimos en una situación tensa (como aquella última asamblea del 95), y hubo más de uno que explotó y se despachó a gusto mandando a la mierda a gente a la que ya tenía ganas hacía tiempo.

Aquel día Covenant cerró sus puertas, pero eso no significó que dejáramos de vernos o hablarnos y quedar con quien fuera de vez en cuando, pasando casi todos con el tiempo un estúpido velo sobre aquella última reunión. Muchos seguimos quedando en la tienda de cómics, o haciendo partida en casa de alguien o viéndonos donde fuera.

Generalmente nos veíamos antes, durante y después de todo aquello en "El Diañu Risón", que fue el bar oficial del Club Covenant.


Esto es lo que ahora mismo llego a recordar cuando me pongo a pensar en aquellos días y me asombro al ver que ya han pasado más de 25 años desde entonces. En general, hoy día hemos perdido mucho contacto con alguna gente (aunque con otros siempre lo mantienes), y no conozco a nadie que reniegue de los buenos momentos que pasamos juntos entre aquellas paredes. Seguimos dedicándole al vicio del rol el tiempo que podemos (siempre demasiado poco), y tratamos de llevar una vida. Aquellas vivencias compartidas nos hicieron, en parte, las personas que somos hoy día por lo que como grupo compartimos. Las lecciones que nos enseñamos unos a otros.



PD:

Ignoro si estos recuerdos de lo que fue el Club Covenant pueden ser de utilidad o interés para nadie, pero animo a todo aquel que tenga dudas o preguntas más concretas sobre algo que le haya llamado la atención en el texto a formularlas en la sección de comentarios y prometo que haré lo posible por responderlas.

XO

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25 comentarios:

  1. Buenas, yo aunque de Gijón soy algo más joven que vosotros (empece a jugar allá por finales del 92) recuerdo en mis primeros pasos en eso del rol escuchar cosas sobre la existencia del club Covenant (o de "los del covenant") e incluso algunas de las caras en esas fotos me suenan de algunas jornadas o aunque sea de pasar por las mismas tiendas :). Con los años y pasando por varios clubs (en Gijón y en otros lados) creo que lo que cuentas, aunque particular, tiene varios elementos que son fácilmente generalizables y que siguen siendo interesantes. Muchas gracias por el artículo.

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    1. Gracies ti por disfrutarlo Jose Ramón. Un saludín. XO

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  2. Una gran cronica. De hecho mola ver los paralelismos entre los clubs de rol de la epoca.

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  3. A mí me gustaría preguntar tu opinión sobre el panorama de las asociaciones culturales hoy en día. ¿Es factible abrir un club de rol? ¿Existen más dificultades actualmente que hace dos décadas?

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    1. Hola David, pues te diré que para mí la respuesta a ambas preguntas que planteas es SI.

      Sin duda sí que es posible, lo que ya no tengo nada claro es si es posible el mantenerlo abierto y operativo durante una cantidad razonable de tiempo.

      Las asociaciones, así en genérico, todo depende de quién las haya querido poner en marcha y con qué propósito, porque no es lo mismo una asociación auspiciada por un sector religioso como los Hermanos Escolapios, que una impulsada por el PCE. Cualquier grupo organizado puede tratar de sentar las bases de una asociación para atraerse a juventud y chavalería hacia ellos y luego ir echando la caña a ver a quien pescan para tal o cual movimiento. Nadie se engañe, eso ocurre hoy día y se hace de esa manera tan inocente en un principio, con clubes de montaña, deportivos y culturales. La mejor opción para mí y la más sana es formar un núcleo duro de 5 personas, (secretario, tesorero y presidente más 2 vocales), hacer copy-paste de unos estatutos y ponerla en marcha en el registro sin que detrás de ese grupo impulsor haya nada más que el simple deseo de pasarlo bien juntos roleando.

      Hace 20 años, ni las instituciones ni la sociedad miraban para nosotros en absoluto. Era como si no existiéramos y creo que era muy de agradecer. Hasta el año 94, (por lo que pasó entonces), a nadie le importaba lo que hacíamos o dejáramos de hacer allí, (dentro de cierta normalidad), y nadie venia a fiscalizarnos ni molestarnos para nada. Perfecto por mí, la verdad. Hoy día no me extrañaría que por llevar la vida que nosotros llevábamos en aquel club, acabara habiendo problemas porque vino la policía municipal a hacer una inspección de sanidad, o enterarnos de que alguien nos puso una denuncia por lo que fuera o que fulano hubiera hecho una publicación en Facebook sobre algo que hubiera sido malinterpretado y hubiera acabado trascendiendo a no sé qué medio. En general, hoy es mucho más difícil que la gente te deje en paz.

      Hace 20 años teníamos más cosas a favor creo yo, era la España de antes del boom de la construcción, cuando abundaban esos lugares que si podíamos alquilar y que hoy día ya no existen, porque entre el 97 y el 2007 los echaron abajo para construir bloques de pisos. (Un ejemplo gráfico de esto sería la pensión que salía en "El día de la Bestia" o la casa de Chema en la peli "Tesis"). Hoy día los pisos así que quedan en pie, (o los nuevos construidos que no se venden y algún banco se tiene que comer con patatas), ya no están ocupados por amables ancianitos, sino por gente de muy diverso pelaje, origen y condición con los que tienes que ir con mucho mas tiento a la hora de tratar.

      Hace 20 años la vida también era MUCHO más barata en todos los sentidos. De aquella era posible encontrar alquileres a un precio más razonable y que se podía pagar, con 5000 Pts. (30 €), podías pasarte un buen fin de semana sin privaciones (tabaco, birras, cenar algo por ahí, tomar una copa) y aun podía sobrarte dinero, hoy día algo así con 30€ yo creo que ya no lo haces y con los alquileres pasa lo mismo, los de hoy día no los puede pagar una persona que viva sola y tenga un salario medio.

      Estas , son razones que indicarían como hoy día la cosa esta mas jodida a la hora de poner en marcha un proyecto comunitario como es un club de rol, pero no creo ni por un momento que sean dificultades insalvables para gente que esté realmente decidida y sepa dar cada paso con algo de cautela. Eso sí, quien se atreva a dar ese paso va a tener que lidiar con muchos más problemas de los que nosotros tuvimos entonces. El más serio para mi, sería el de que la gente joven hoy día está más acostumbrada que antes a aislarse de los demás cuando algo les jode la existencia y eso dentro de un grupo no es bueno.

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    2. Hoy día, para ahorrar se puede probar suerte en un espacio "tutelado", como los locales de una parroquia o de un Centro Municipal, pero eso ya te digo que con el tiempo creo que no funciona. La gente necesita ser independiente, de disponer de una libertad y de no tener una autoridad superior que la regule, necesita poder desfasar y equivocarse y tener sitio para hacer el gilipollas y liarla sin que nadie vaya dándoles por ahí continuos toques de atención y marcarles límites, porque lo único que se consigue al final es que un sector entero del club se agobie y se largue.

      Saber si hoy día puedes abrir un club donde sea, es relativamente fácil. Busca un alquiler cualquiera, divídelo por 10 y así sacas aproximadamente la cantidad de gente que necesitas para pagarlo y luego súmale alguno más para pagar los recibos. (Si te piden 450€ de renta, necesitas unas 50 personas que pongan cada mes 10€ por cabeza), luego gestionar alguna iniciativa como tener una nevera o bar del club del que alguien deberá responsabilizarse y asegurarte de que las cuentas generales las lleve alguien atento y de MUCHA confianza. A partir de ahí, viendo el espacio de qué vais a disponer esas 50 personas, en seguida te darás cuenta de si el lugar como club es o no es viable y de lo que algunos van a tener que trabajar para mantenerlo en marcha.

      Otra opción es la de contar con un grupillo más pudiente y muchíiisimo más reducido, pero al cabo del tiempo no sé si la sensación pueda ser hasta peor cuando te llegas un sábado cualquiera al lugar que se pueda tener como club, y ves un montón de juegos guardados en cajas y en toda la tarde a lo mejor no aparece nadie más con quien hacer nada. Te llegas a cuestionar la misma lógica de mantener en pie todo aquello.

      Lo único que puedo decirte es que con juventud, gente y ganas las cosas salen adelante David y se acaba encontrando un camino a seguir. Puede ser que quien dé el paso se lleve una buena ración de hostias a contrapelo, pero creo que el riesgo bien vale la pena.

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  4. ¡Gran artículo! Me ha recordado mi paso por clubes de Madrid.

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  5. Gracias por compartir tu experiencia con el resto, la verdad es que "EL DINERO SIEMPRE DA PROBLEMAS" en clubes, asociaciones... y acaban las cosas mal... seas de donde seas.

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  6. Menudo viaje en el tiempo :-) Ha sido bonito volver a los 90 durante unas líneas. Las asociaciones, por desgracia, suelen seguir un esquema como el que has descrito, de una u otra forma pero siempre dejan muchas cosas buenas, grandes recuerdos y buenos amigos.

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  7. Buen artículo Omar. ¡Que recuerdos! (un poco borrosos).

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  8. Vivido 100% por suerte y por desgracia. ;D

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  9. Gracias por la entrada, Omar, me ha gustado mucho.

    Como te dije ya hace tiempo, es un tema que me interesa porque nunca he pertenecido a ningún club (más que nada porque en Lucena en las fechas que me inicié no había).

    Son muchos y muy interesantes los temas que has tocado, pero voy a tocar especialmente uno: el del material en inglés y las fotocopias. Creo que es decisivo la fecha en la que uno se inicia, y en vuestra época es normal que recurrieseis a ese tipo de material porque es que no había otro. En mi caso, sin embargo, fue al revés: empecé a jugar en 1994 y para esa fecha había ya una cantidad y variedad de juegos en castellano que no interesaba para nada comprar en inglés y tener que traducirlo. Hablo de AD&D, El Señor de los Anillos, Aquelarre, Mutantes en la Sombra, La Llamada de Cthulhu, RuneQuest, Star Wars, Vampiro, Ars Magica, Cyberpunk, Shadowrun, Far West y un largo etc. Bueno, eso, y además que la única tienda donde se vendía rol era una librería (no una tienda especializada) y allí nunca llegó un juego en inglés.

    Además, creo que por esa fecha es como tú dices que se empiezan a comprar "juegos" de rol por sus ilustraciones o para coleccionar, tendencia que sigue viva (y muy viva) en la actualidad.

    Por cierto, no es la primera vez que veo, oigo o leo que una mujer se ha iniciado (o que juega mayormente) al rol con los juegos de Mundo de Tinieblas. Resulta interesante, la verdad. Un tema que quizás merecería un artículo.

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    1. Gracias a ti Surf,
      Aquí supongo que lo interesante sería que más gente se explayara y poder poner notas en común, aunque creo que con todas las diferencias que hubiera de un sitio a otro, acabaríamos sacando muchos más parecidos y puntos comunes que diferencias.

      Lo de usar material en inglés, aparte de por la inmediatez con la que te hacías con un manual X, tenía otra vertiente que se tocó especialmente en un par de páginas del Fanzine del club que se sacó, (o que Jordi sacó), que es el de la MUY relativa calidad de algunas traducciones, (aquello de poner Arco X cuando debiera poner Ballesta y cosas por el estilo en el AD&D 2ª Ed y 1ª en castellano), y las erratas, (que alguna vez una errata muy disimulada tuvo consecuencias letales en una partida).

      Si que fue a partir del 94 o el 95 cuando editoriales como La Factoría, entre otras, marcaron una enorme distancia con respecto a JOC, a la hora de cuidar muchísimo más sus ediciones, haciendo que su edición en castellano no tuviera apenas diferencia alguna con la edición original en inglés, acertando del todo, (para mí), a la hora de no intentar "arreglar" algo que no estaba roto. Pero si que recuerdo tiempo después oír comentar a Pedrote, un máster de "Mundo de tinieblas", (que llegó a tener una muy respetable colección de manuales y suplementos tanto en inglés como en castellano), que le daba la impresión por algunas disparidades o añadidos que se había encontrado en las traducciones del inglés al castellano, que la gente de La Factoría parecía tener como muchas ganas de meter baza, de algún modo, en el trasfondo del juego.

      M+D Editores, por ejemplo, sacaron el Cyberpunk en castellano, y la única licencia que se tomaron creo que fue la de utilizar las ilustraciones interiores de la edición francesa, que recuerdo eran buenas, porque mejoraban la calidad de la edición en general, (pero respetando siempre las portadas originales).

      Sobre lo de las chicas y Mundo de Tinieblas, en general, yo creo que es una ambientación que apela con mucha más eficacia a la imaginación y fantasía de las chicas, pero ahí quien debiera pronunciarse sobre los porqués de ese éxito que parecen tener los juegos de MdT entre ellas, creo que sería una jugadora, (sin duda hablará del tema con mucha más propiedad que yo).

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  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  11. muy buen artículo! Una crónica muy lúcida y amena. Que descojono con Mierdaman, jajaja, en todos los grupos ha de haber uno(o varios)...nosotros los llamabamos "el Sebas" por que Sebastian nos sonaba a nombre arquetípico de mayordomo..el nombre era menos degradante pero las funciones las mismas.

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    1. Gracias Hank Scorpio, según lo cuentas casi puedo imaginarme a mas de uno poniendo voz aristocrática y llamando a voces "Sebastiaaan", para que limpiase algo o despejase una mesa. Lo digo porque en nuestro caso no solía faltar el graciosillo de turno que el mes en que pringabas, te tocaba los coj... cuando entrabas al club señalando cualquier monton de porquería mientras decia con acento de doblador mexicano de serie de Hanna-Barbera:"este, es un trabajo para... Mierdaman".

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  12. Como parte de una asociación a día de hoy, me ha resultado muy curioso ver las similitudes con lo que cuentas. Por suerte, no nos hemos tenido que enfrentar a alguno de los problemas mas graves que relatas, y me sorprende la capacidad que tuvisteis de seguir adelante a pesar de todo ello.

    Una pena el final, aunque el hecho de que la gente se hiciera cargo me parece muy salientable y dice mucho de quienes componiais el club.

    Gracias por escribirlo :)

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    1. Gracias a ti Fénix por tu interés, tuve algún momento de vacilación mientras lo escribía y al final, lo más difícil de todo fue al hacer el repaso y pensar que dejaba fuera, (me parecía demasiado largo y pesado), en general eliminé cosas de las que prefiero no acordarme.

      Es un recurso más resbaladizo de lo que parece nuestra memoria, no importa lo buena que sea, siempre hay una parte de esa historia que recuerdas tan bien que se te escapa y sin llegar a darte siquiera cuenta de ello. Fíjate que no ha sido hasta hace unas semanas, al pararme a rememorar todo aquello mientras lo escribía, cuando me di cuenta de que lo que narraba bien podría haber sido una crónica muy triste de lo que fue aquel club, (por su final), algo en lo que no reparé por haber vivido todo aquello en primera persona y ver todo este relato como algo natural.

      Lo de tirar “palante” con todos los problemas que tuvimos……yo creo que fue a base de hacer piña entre nosotros y ser unos inconscientes, pero bueno, aunque para nosotros la cosa acabó bien para lo que pudo haber sido, (porque la mayoría de la gente respondió como debía en ese lance), yo nunca dejaré de poner MUY en valor al modo en que Luis, (uno de los dos que habían firmado el contrato), supo conducirse en toda aquella situación y a su forma de hacer presión de un modo paciente, civilizado, mesurado y muy elegante sobre alguno de los socios que más reacios eran a ver que aquello era un problema de todos.

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  13. Me ha encantado el artículo. Es todo un viaje en el tiempo, la verdad. Y acojonante lo del juicio y la multa, auténtica peli de terror.

    Personalmente, sólo pertenecí a un club de rol de manera muy tangencial allá por 1993 o 1994. Se llamaba Quetzalcoatl, y era de Coslada (Madrid). No recuerdo la cuota, pero creo recordar que era algo anual, más que mensual. Lo cierto es que nos apuntamos mi hermano, unos amigos y yo, para tener un lugar donde jugar, y para poder llevarnos a casa juegos (tipo alquiler en la biblioteca). Nunca formamos parte del núcleo duro del club, sino que éramos un grupo independiente que aprovechábamos el local para echar partidas... e incluso ahí tampoco llegamos a jugar mucho, porque estaba un poco lejos de nuestra casa. Pero fue interesante.

    Estoy seguro de que los miembros del club que sí que estaban mucho más implicados en la organización (llegaron a montar unas jornadas locales en Coslada, que es como les conocimos) vivieron experiencias muy similares a las que cuentas. Una anécdota que siempre recordaré es la de un chaval chiquitín que soltó una frase tipo "yo vivo por y para el rol"; personalmente creo que es mejor tener una vida un poco más equilibrada, pero bueno, se dicen muchas cosas absurdas cuando eres joven ;).

    Lo dicho, que me ha gustado mucho el artículo. Enhorabuena :)

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    1. Gracias Carlos, si….. yo era de ese núcleo duro que había en nuestro club, (en Covenant había varios núcleos duros de hecho), aunque siempre me esforcé en que la gente que llegaba nueva al club se sintiera bienvenida e integrada en lo posible, porque (necesidades económicas de hacer nuevos socios aparte), siempre tuve claro que uno de los mayores valores que tuvo cualquier club, era la cantidad de gente genial que podía llegar a cruzar sus puertas por primera vez, en cualquier momento, los compañeros de viaje, que son lo que le da sentido a todo.

      En Covenant también había varios grupos tangenciales que iban “a su bola” y siendo Gijón una ciudad pequeña donde todo queda más o menos cerca, muchos llegaron si no a acoplarse del todo a la masa social del club, si a conformar un núcleo propio que convivía con el resto y eran parte de un todo.

      También hubo gente que llegó y no fue capaz de conectar con nadie, (por muy diversos y muy humanos motivos), y al tiempo acabó encontrando su lugar en otra parte, otro club, otro grupo de amigos con quien compartir aventuras roleras.

      Esa tarea de recibir y dar la bienvenida en la asociación a alguien nuevo, ayudarle a romper el hielo…..con el tiempo me he dado cuenta de lo muy importante que es y tengo la impresión de que siempre fue un punto MUY débil no solo de nuestro club, sino de casi todos los que he conocido, (en Covenant solo la atendíamos Xuxo y yo.... y no en todos los casos).

      Dándote la razón en tu reflexión de que decimos muchas chorradas cuando somos jóvenes, (vaya que si), creo que a mí me hubiera gustado poder vivir más por y para el rol, pero no supe hacérmelo y en ello se me ha pasado media vida, a ver cómo me arreglo con la otra media……..

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  14. Ostia Omar que recuerdos me has traído. Erais 2-3 años mayores que nosotros y erais nuestro modelo a seguir.
    Aprendimos de vuestros errores y aunque llegamos a tener partidas permanentes durante 3-4 años y 12-15 jugadores sostenidos y eramos unos 20.
    Nunca llegamos a vuestro nivel.
    Carecíamos de libertad económica para poder coger un local y con los años , un grupo mas reducido y jugar en casa de unos u otros , fue nuestra solución.
    Tuve el honor de compartir mesa y tablero con vosotros en mas de una ocasión.Fuisteis unos grandes y rompisteis moldes.

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    1. Meeeca Yayo, ¡cuanto tiempo!. Yo creo que si aprendisteis de nuestros errores, se puede dar por asumido que si que llegasteis a nuestro nivel y puede que nos superarais. Tal vez no lograrais en su día, (por el tema de la diferencia de edad), el reunir la suficiente masa social para lanzaros a coger un alquiler vosotros mismos, pero también fijate como nos fue a nosotros....

      Es curioso, porque a cuento de lo que ha rodado este articulo, por un comentario que alguien hizo en Facebook y yo pude leer, me re-encontre con Andrés Peñarrocha, que hacía como 10 años que no sabia nada de el, (Peña ahora vive en Alicante). El venia de los Dracoliches y entró en Covenant hacia primeros del 94, (yo jugue algunas partidas con el de master al AD&D).

      Lo menciono porque en ese post, Peña comentaba lo impresionado que se quedó al llegar a Covenant por lo MUCHO que le parecía que se nos iba la olla a muchos en ese club. Creo que a mi nunca se me había ocurrido verlo de esa manera, pero claro, viviendolo desde dentro, supongo que vería TODO lo que pasara entre aquellas paredes como algo normal.

      El honor de compartir mesa, tablero, mantel y halitosis fue nuestro Yayo y a día de hoy solo queda el mirar hacia el futuro y ver que posibilidades, (de las de TORG), existen de reverdecer laureles.

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  15. Joder Omar cuanto tiempo, (un saludo Yayo, cabron) soy Ivan (Vampi, en aquella epoca o Zuazua, el pequeño) que ingrese en vuestras filas con 13 o 14 años creo, en ese legendario piso al lado del Patos. Que grandes recuerdos y yo creo que casi todos buenos y gloriosos, para mi fue una de las mejores etapas de mi juventud. Siempre lo recuerdo con los viejos del lugar, que gracias a esa etapa tuvimos los cimientos, las ideas y la moral de seguir con algo similiar, intentanto recrear ese viejo espiritu del Covenant y formamos el Ara del Druida.
    Aun recuerdo la primera vez que entre en el Coventant en unas jornadas, y escuchar "chaval, no pises donde esta encintado, que apareces en el primer piso" y ver a Losada sentado en detras de una mesa de madera, con las revistas, dos hachas y unas calaveras. Ahi me dije con mi tierna edad "yo quiero estar aqui" y ahi gracias a mi hermano Jose que convencio a mis padres pude unirme a vosotros y vivir la época final del primer piso y el nuevo club al lado de la parque Europa, donde Gil bautizo a los dos polluelos de paloma que habían criado en la ventana como "pincho y canape".
    Parece tonteria, pero gracias a vosotros, las "nuevas" generaciones forjamos el caracter en "la sala de los puñales" y nos disteis las bases para poder hacer nuevas cosas. Tambien los pinchos que ponia Conchi en el Tarot tambien forjaron nuestros intestinos.
    Mil gracias y una entrada de 10, que a algunos nos ha hecho recordar grandes momentos de nuestra "juventud". Bueno y a poder liar "tabaco" con una sola mano.

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    1. Mecaguen todo, Ivan, añiiiisimos sin saber de ti y de tu hermano. Supe que os habíais montado un club propio, (por cierto, muy bien hecho). Yo a partir de esa época, segui un tiempo con parte de los que estuvieron en Covenant en la tienda de comics y cuando la tienda cerró, seguimos juntos en un bajo sin acondicionar por un tiempo mas, pero aquel grupo era cada vez mas reducido y yo notaba que el ambiente cada vez estaba mas enrarecido, al final me acabe distanciando, de casi todos y del vicio en si.

      Releyendo ahora mi replica anterior a Yayo, (cuando recordaba las impresiones de A. Peñarrocha de que parecia se nos iba mucho la pinza en el Club), me ha venido a la memoria a gente como el "Teniente Tejerines", que no era teniente pero si era Guardia Civil y alguna vez se fue al club a jugar llevando su arma reglamentaria...... (y ahi lo dejo), y si que empiezo a comprender su punto de vista.

      Los 2 Losadas siempre fueron unos grandes, a Pepe aun le veo de vez en cuando, y Juancar vive ahora en Pamplona. Gil, tiene ahora una sidrería en Cimadevilla.

      La "Sala de los puñales" marcó a mucha gente mas de lo que parece, yo aún lo veo en la manera de replicar que tienen algunos que pasaron por ella hoy dia cuando sostienen una discusión acalorada. Celebro constatar otro ejemplo de que hizo algo mas que ser un simple foro donde tocarle los coj.... al projimo.

      Celebro que hayas disfrutado con estos recuerdos de hace un siglo Ivan, recuerdos que también son tuyos. Dale muchos recuerdos a tu hermano y a todos aquellos con quien sigas en contacto.

      Yo..... sigo sin fumar.

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